domingo, 26 de septiembre de 2010

El Dragon que no queria escupir fuego

Erase una vez, un Dragón llamado colín era muy simpático y alegre. Un buen día paseando por las tierras de los dragones decidió cambiar, no quería ser como todos los demás dragones que eran terroríficos y fieros y daban mucho miedo cuando escupían fuego por sus bocas.
Colín decidió, que nunca mas escupiría fuego pero si daría besos a todos los niños que quisieran ser su amigo y a los que no pues también porque el lo que quería es que todos los niños del mundo estuvieran felices y contentos. Así es que decidió salir de la tierra del dragón, abrió sus grandes alas y inicio su vuelo sin destino porque lo que quería era conocer cuanto mas niños mejor para poder besarlos a todos y que ellos vieran por primera vez un Dragón, que aunque parecen feos y monstruosos Colín no era así, su cara era muy divertida y sonriente además tenia un bonito color de piel dorado con destellos rojos y unos grandes ojos negros llenos de vida que hacían de el una bella criatura.
En su gran viaje, pudo visitar a muchisimos niños y niñas de todo el mundo y a todos los beso y abrazo e hizo feliz por un instante a todos ellos.Cuando regreso a su tierra de dragones, los demás se le acercaron para que colín les contara cosas de su gran viaje, y el dijo sollozando, he sido muy feliz en mi viaje por el mundo, he conocido a muchos niños y niñas y ellos han sido muy felices al verme pero no puedo evitar acordarme de tantos y tantos niños que ni siquiera mi presencia los hacia felices porque verdaderamente ellos si vivían en una tierra llena hambruna, miseria y enfermedad, me puse tan triste y me sentí tan herido que quisiera que todos vosotros me ayudéis a cambiar la vida de todos esos niños.Únicamente lo que necesitan es vuestros besos y abrazos, hacerles sonreír para que sus caritas se iluminen, alimentarlos de amor, coméroslos a besos y repartir siempre felicidad.
Dicho y echo las tierras de los dragones quedo tan vacía y solitaria que parecía que nunca había existido. Así es que ya sabéis, siempre habrá un Dragón dorado de grandes ojos muy simpatico  repartiendo Felicidad.
Aquí os dejo otra pequeña historia, para todos vosotros no se si me ha quedado bien pero me gusta inventarlas. Ser felices siempre.

A ojos de un niño ningún Dragón es feo, porque solo miran el interior, para ver su corazón.
 
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